Los rayos del sol pegaban fuerte justo en la mitad de mi cara, ya era insoportable... decidí de una vez por todas abrir los ojos, aunque se veía tentador quedarme ahí, así como estaba. Levante livianamente mi cabeza y abrí mas mis ojos, mis sentidos se empezaron a activar, así fue como me di cuenta que tenia una hoja de estudio pegada en la otra mitad de mi cara.
-¡NO!- me levante bruscamente y recogí el despertador que yacía en la punta del escritorio entre todos los papeles- ¡12:45! no... ¡Esto no me puede estar pasando a mi!- me quejaba mientras ordenaba lo mas rápido posible las hojas en mi mochila- ¡MAMÁ! - grite desde mi habitación. no hubo respuestas- Seguro salió a hacer compras, dios mio, que desastre- Termine de arreglar todo lo más que pude y salí de aquel departamento volando por decirle así.
CERRADAS LAS INSCRIPCIONES.
- Genial- logre decir con sarcasmo, las puertas del establecimiento estaban cerradas, y las inscripciones para dar el parcial ya habían cerrado hace como dos horas, con mucha suerte la gente seguía dando. Tiré la mochila en la esquina de la puerta y me senté junto a ella indignada por lo sucedido.
La gente pasaba y me miraba, pero mi vista seguía en blanco siempre. De pronto las puertas se abrieron y de ella salio una chica llega de harina y un engrudo extraño en todo su cuerpo pero mas que nada en su cabeza. La muchacha echó a correr por la cuadra con dos chicos atrás siguiéndola con huevos y aderezos en sus manos, el otro grupo de gente que venía con ella se quedo en la puerta riéndose de la situación, la chica paso enfrente mio corriendo y al rato pasaron sus amigos. No pude evitar reírme, la situación de felicidad en ese grupo de gente, en esa familia.
-¡Sam, basta!- Dijo la chica entre carcajadas cuando el que tenia los aderezos la empapo mas aún con ello en la esquina de la cuadra.
- ¡Jake! ya, esta bien hijo, ya entendió que se graduó- Dijo la madre sacándolos de encima de la pobre chica- Vamos, ya esta bien Sam, ya estan grande chicos- Sam echó a reír- Vamos Mey- tomó a la chica de la graduación abrasándola, mientras ellos echaban a reír sin parar.
El chico Sam pasó por enfrente mio y me miro, sonrió con una sonrisa mas blanca que la harina que tenía su hermana en el pelo pero su hermano lo atacó por atrás, ellos empezaron a jugar. Miré hacia abajo, tome mi mochila y decidí levantarme, pase por adelante de la familia y les sonreí.
-Felicitaciones- les dije al verlos ahí juntos alistados para irse.
-Gracias- Dijo la señora con una sonrisa de madre.